Vitoldo

Martes, 12 de junio de 2007

diarioargentino.net

El estreno en Barcelona y Madrid fue bastante bien.
Estuvo también el el CCCD.

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Viernes, 20 de abril de 2007

Kurt ha muerto

Kurt ha muerto,
Kurt ha muerto,
Kurt ha muerto,
Kurt ha muerto,
Kurt ha muerto,
Kurt ha muerto,
Kurt ha muerto,
Kurt ha muerto,
Kurt ha muerto,
Kurt ha muerto,
Kurt ha muerto,


Y ahora?

Adiós Kurt. Ha sido un placer.Nos vemos

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Martes, 13 de marzo de 2007

Se estrena el Diario Argentino el 13 de abril

13 de abril, cines Alexandra de Barcelona
C. Rambla de Catalunya, 90

Después de mucha espera, finalmente estrenamos.

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Domingo, 12 de noviembre de 2006

Elegía a Joaquín

Tengo claro que este título es excesivo. Cuando me senté a escribir no era mi intención fabricar una elegía, básicamente porque Joaquín me hubiera regañado diciéndome que me tomo las cosas demasiado en serio, inclusive a él mismo y a su trabajo.
Pero al ponerme a enumerar pequeñas anécdotas y almuerzos con él, no puedo dejar de verlo como a un maestro, un hombre brillante y tácito, entregado pero contenido, valiente y calmo.

Mas allá del espejo

A los pocos días de la muerte de Joaquín, llamé a Nuria, su montadora. Quería ver la última película sobre la que estaban trabajando, y Nuria me devolvió la llamada cuando terminó de ajustar los últimos goznes del montaje. Junto con otros amigos de Joaquín, desconocidos para mí, vimos un poco amontonados en el avid de Ovideo, “Más allá del espejo”
Algunas escenas ya las habíamos visto en el CCCB, pero la sensación de “legado” que la película tenía para nosotros era evidente. Despareja por momentos, tal y como era Joaquín, con una aparente liviandad que reflexiona sobre lo que significa dejar libertad a las imágenes y a las cosas. En una de mis secuencias favoritas, Joaquín pide al novio de su protagonista y a ella misma que se besen. No creo que una pieza tan íntima, tan indefendible con las grandes palabras del cine, fuera posible en manos de algún cineasta que no fuera tan joven como Joaquín. Los que de verdad somos más jóvenes (o ya no tanto) estamos demasiado ocupados en buscar una cierta trascendencia y profundidad en nuestros trabajos, aunque estemos hablando del absurdo de la vida cotidiana que a duras penas intentamos retratar.
Gonzalo me dijo en el entierro: “Alguna vez has escuchado a alguien llamarlo viejo? Era imposible.”

20 años no es nada

Lo último que yo había visto de Joaquín era De nens, por lo cual me sorprendió muchísimo su regreso a las obreras de Numax: Una secuencia emocionante, en la que gente se abraza y se reencuentra. Es una secuencia larga, siempre al riesgo de la ternura, aquella ternura que como un animal oculto, acecha nuestra mirada de documentalistas. Sin embargo, Joaquín no tenía miedo (y si no tenía miedo a morir, como iba a tener miedo en una película) y decidió ensanchar esa emoción hasta el límite. Todavía no sabemos nada de sus personajes, pero ya somos como ellos, y eso es más de lo que pueda querer cualquier cineasta.
20 años habla de la pérdida de los sueños y lo hace de la manera más atrevida: A través de personajes que, mal que mal, los han cumplido.


De nens

Bogotá es una ciudad amurallada. Su casco antiguo colonial, dentro del cual se encontraba el hotel, sufre un cercamiento, un muro humano compuesto por militares, policías y armas largas. La pregunta que en los barrios privados de otras ciudades se nos vuelve repetida (¿Estamos protegidos o presos?) en Bogotá no deja sitio para la duda.
El día de la proyección de De nens en la Cinemateca Distrital, el aplauso cerrado que la película recibió fue muy emocionante, y las preguntas posteriores del público le hubieran encantado a Joaquin.

A una parejita joven, cineastas en ciernes llenos de proyectos, les dije que de estar Joaquín con nosotros en ese momento, nos hubiera invitado a tomar una copa en algún sitio oscuro y perturbador de la Bogotá que se nos prohibía por seguridad.
Repito a todos la frase de Joaquín, y las expresiones son de profunda compresión: “Nunca dirigí mi mirada hacia donde no quería”

De nens es una de las películas más comprometidas que he visto nunca. Su fuerza transgresora es evidente (“Una bomba al Estado” había dicho Rodrigo Moreno) pero lo más importante para mi como cineasta es la versatilidad de Joaquín: después de pensar y fabricar De nens, cualquiera hubiera terminado devastado, descreído absolutamente de todo aquello que como humanos hemos construído. Sin embargo Joaquín, el más joven de todos nosotros, pudo revisitar Numax 20 años después y ver allí solo lo que quería ver: Un final profundamente emotivo, feliz, para la vida de sus personajes.


Yo nunca le escuché una carcajada a Jordá...

Es cierto que lo conocí hace cuatro años, en aquellas etapas en las que los enfermos que han vivido, obligados por un mínimo instinto de supervivencia y nunca por los médicos, se empiezan a cuidar un poco. De cualquier manera, la noche después de que Jordi me comunicara su muerte, tuve un sueño reparador: Jordá se reía a carcajadas, descompuesto de risa, sentado junto a Buñuel, su maestro. En el sueño yo no sabía de que se reían, (la verdad es que probablemente no hubiera entendido el chiste), pero era una risa tan contagiosa que seguía tentada al despertarme.



Breve encuentro

Del último almuerzo con Joaquín recuerdo tres cosas:

La primera fue la crítica durísima que Joaquín hizo de Derzu Uzala. “esa compasión, esa mirada hacia el buen salvaje…”
Así como todavía conservo su número de teléfono en la memoria del móvil, aun no he sido capaz de ver de nuevo aquella película. Es interesante el resultado que su opinión sobre Derzu Uzala ejerció en mí: la película sigue maravillosa en mi memoria pero ahora me he vuelto más libre para opinar o sentir sobre ella.
Joaquín nos decía (sin decirlo, claro) que nuestro deber era ir, por lo menos, hasta donde él había llegado. Y estoy segura de que era su deseo que, con un poco de suerte y trabajo, llegáramos aun más allá.

La segunda: Me contó como había decidido prescindir de la quimioterapia. La escena parecía sacada de una película de Antonioni, si Antonioni hubiera sido capaz de dirigir una comedia.
Joaquín llega a su primera sesión de quimioterapia y unas simpáticas azafatas lo acomodan en una silla llena de cables de conexión. Ël intenta hacer unos chistes, pero los otros pasajeros no se ríen. Están ya un poco grises, por lo cual Joaquín decide que aquel no es un lugar para él.
Una azafata lo persigue con su “dosis”, y Joaquín se la cede amablemente. “Es personal e intrasferible” le contesta ella, “Entonces tírela”, le contesta Joaquín.
La oncóloga le da algunos meses si sigue el tratamiento, pero si lo abandona lo despide: tendrá como mucho un mes de vida.
Cuando Joaquín me contó la anécdota ya habían pasado tres meses. Estaba demacrado, pero contento.
Me despedí de él como si con la decisión de dejar el tratamiento se hubiera curado, o sencillamente se hubiera vuelto inmortal. Supongo que sutilmente me convenció de aquello que yo quería creer, y se lo agradezco.
Joaquín no le temía a la muerte, pero sabía que yo sí.

La tercera cosa

Cuando salimos de comer hacía un sol espléndido, y lo acompañé caminando hasta su casa. Yo había tomado vino tinto y una modorra muy placentera me acompañó hasta el tren.
Por la tarde, hablé a mis alumnos acerca de “El encargo del cazador” y me emocioné un poco.
Por suerte y gracias a la oscuridad del aula, ellos no se dieron cuenta.




En la cajita de cristal

Me ha quedado grabada la media sonrisa con la que nos despidió a todos desde su cajita de cristal (seguramente debe haber sido la primera que lo aisló en su vida)
No recuerdo de él ni siquiera una sola lección de cine. Por otro lado, y de una manera exhaustiva, prácticamente no hablábamos de otra cosa.
Yo acostumbraba a ponerme furiosa si escuchaba aunque sea una tímida crítica hacia su trabajo: me tomaba las cosas personalmente, pero de la forma incorrecta. El se criticaba a sí mismo bastante, con la distancia y el cariño necesarios hacia su propia obra. Supongo que también podemos llamar a eso una lección.
Aquel tono bajo e intenso, aquel desprecio sutil por los "deberes y derechos" que el cine del pasado parece imponernos, aquella media sonrisa de Jordá es la que tenemos la obligación de mantener los cineastas nuevos, sea cual sea nuestro trabajo.
Ya no tenemos a Joaquín con nosotros, para que nos ayude a animarnos, para que nos anime. La pregunta que nos toca entonces es: ¿cómo mantener esa sonrisa?

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Martes, 24 de octubre de 2006

La luz de los arenques

texto extraído de "Los anillos de Saturno" de W.G.Sebald

"...Durante mucho tiempo, incluso creo que aun el día de hoy, sigue siendo inexplicable la razón de la luminosidad de los arenques muertos. Alrededor de 1870, cuando en todo el mundo se estaba trabajando en proyectos para el completo alumbrado de nuestras ciudades, dos científicos ingleses, con los nombres curiosamente apropiados a su investigación, Herrington y Lightbown, estudiaron este singular fenómeno de la naturaleza con la esperanza de que de la sustancia luminosa segregada por los arenques muertos pudiera hacerse derivar la fórmula de la producción de una sustancia luminosa orgánica, en constante regeneración propia. El fracaso de este excéntrico plan fue, según lo que he leído hace poco en una monografía sobre la historia de la luz artificial, un retroceso apenas digno de ser mencionado en la supresión, por lo contrario incontenible, de la oscuridad"

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Martes, 24 de octubre de 2006

No es rojo

En 1979 yo tenía 9 años, y recuerdo que mi papá estaba feliz porque lo habían invitado a recorrer América del Norte para participar en un campeonato internacional de ajedrez.
Cuando me invitó a ir con él, le puse una sola condición: que me llevara a conocer el castillo de Disney.

Yo tenía una visera transparente, que de vez en cuando usaba como lente enrojecedor: entonces papá me repetía que si seguía mirando directamente al sol me saldrían chispas por los ojos.

Desde lejos el castillo de Disney era hermoso e imponente. Hacía un rato, papá me había regalado un vestido de terciopelo morado. Mi madre nunca me hubiera comprado un vestido así: según ella, los chicos no tenían que vestirse de luto. Pero ahí estaba yo, tan cerca del castillo, con una bolsa y un vestido como el que debían vestir todas las princesas.

Hacía calor. Yo estaba siendo malcriada por papá y, luego de posar para unas fotos, me adelanté corriendo. El castillo estaba más lejos de lo que parecía.
Papá me seguía gritando, extrañamente desesperado: yo estaba segura de que aquel castillo era una fortaleza, una enorme fortaleza en la que sólo podían entrar los niños.

Al atravesar la puerta, descubrí aquello de lo que mi padre quería prevenirme: el castillo terminaba ahí nomás, era reversible, pura fachada.

Desde ese día supe que nada podría defendernos, ni a mí ni a mi papá, de la verdad.
Y ahora, cada vez que mis hijos piensan en ir a Disney, tanteo en el recuerdo mi visera roja para poder reconstruir aquellos años a través de un filtro de sangre.



(Pieza que se publicará en La Vanguardia el miércoles 25 de octubre de 2006)

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Martes, 24 de octubre de 2006

Cádiz Alcances

...El Diario sigue dando vueltas...













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Lunes, 23 de octubre de 2006

El regreso

Alemania: un obrero murió al explotar una bomba de la Segunda Guerra Mundial.


Un operario que estaba levantando con una fresadora el pavimento de una autopista cercana a la localidad alemana de Aschaffenburg se topó inesperadamente con un artefacto explosivo de la Segunda Guerra Mundial que, con los golpes de la máquina, se detonó provocando una potente explosión que le causó la muerte al trabajador y heridas a por lo menos otras cinco personas.

Según informó la policía, el obrero falleció en el acto. De los cinco heridos, de diversa consideración, cuatro son otros operarios que trabajaban en la ruta y el quinto es la conductora de un auto que circulaba por el lugar, en el centro de Alemania.

La explosión desperdigó pedazos de la máquina, que pesa varias toneladas, a centenares de metros y dejó un cráter de 2,5 metros de profundidad y ocho de diámetro en la autopista. Piezas de la fresadora impactaron en siete vehículos que circulaban por la ruta y en dos viviendas.

Aparentemente, el artefacto, con una carga de 250 kilogramos, era una bomba aérea que había permanecido enterrada en el lugar desde la guerra.

Otra autopista, pero en el noroeste del país, cerca de la ciudad de Hannover, tuvo que ser cortada durante horas mientras especialistas desactivaban otra bomba de la Segunda Guerra Mundial, también de 250 kilogramos.

Hace casi 20 días, Hannover vivió la mayor evacuación desde la Segunda Guerra cuando debieron desactivarse tres bombas de los aliados que seguían enterradas en distintos puntos de la localidad.

(Clarín, 24 de octubre de 2006)

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Lunes, 16 de octubre de 2006

Gombrowicz y la Bols

Vitoldo no bebía, pero provocaba...

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Jueves, 07 de septiembre de 2006

Sebald



Dresde 1945




Dresde 2006



Pablo y Lunice fueron a Dresde este año; les pedí que por favor averiguaran que restos, que imágenes recordaban el horror.

Poca cosa queda ya, me dijeron. La ciudad es bellísima. Como prueba, basta una foto.

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Jueves, 07 de septiembre de 2006

Vonnegut.com



Para empezar a conocerlo, y no dejarlo nunca más: Matadero 5



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Miércoles, 06 de septiembre de 2006

Sebald, Vonnegut y Dresde

Apuntes sobre unas fotos.



La ciudad desde el avión, de noche. Que extraño su parpadeo, su belleza incendiaria.





Las monjas desposándose, saliendo de este mundo por la puerta lateral.



"...más adelante, alguien leerá mi caminata concentrándose en los pliegues de mi falda..."



Un nombre, María, por ejemplo. María parece ser llevada flotando sobre sus pies, pero realmente sostiene al joven sufriente. La torsión del brazo vuelve inhumano el cuadro.
(Veo a la niña mucho más tarde. Creía que su pie era el brazo de su padre agónico.)



El joven Kurt, rodeado de silencio, pronuncia algunas palabras sobre el matadero:
" Esto parece la luna. Pero en la luna no hay hombres"



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Martes, 05 de septiembre de 2006

Una tarde en Vic

Yuri ya sabe que será padre de dos niños:

El varón se llamará Eloy, y la nena Sandra. Todo indica que está genéticamente predispuesto a ser un buen padre (gracias a Dios no puede salir a mí como madre) pero nos llama la atención como le gustan los bebés.

Aquí llevando el carro de Renata con cara de feliz cumpleaños:



Luego, ya en la plaza, un dragón gigantesco quiso asustar a la princesita, pero entre Yuri y Abdel (un amigo circunstancial, más grande y más vivo) alejaron al monstruo como dignos San Jordis de la inmigración.
Antes de la lucha, Carlos les pidió un minuto de misericordia para el animal fantástico y le hizo su último retrato:





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Lunes, 04 de septiembre de 2006

Canet, el pami y la noche

Ciro quería ir a una playa de piedras. Odia acostarse en la arena y volverse una milanesa...

Camino a Sant Pol, paramos en Canet. Seis de la tarde, ni una gota de viento. El mar es una plataforma metálica. Yuri aprende golpes de voley-playa. Ciro le da a la pelota con una botella de agua mineral vacía., su particular lectura del béisbol.
Canet parece, desde la costa, una ciudad vieja. Solo ancianos sentados en la puerta de sus casas.

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Martes, 27 de junio de 2006

Arcadi Espada sobre Jordá

Ahora que se ha muerto...

26 de junio

Ahora que se ha muerto, cabe repetir que Joaquim Jordà fue el único artista o intelectual catalán que se inquietó por el caso de pederastia del Raval y sus mentiras. Durante los tres años que, malcontados, duró el asunto no hubo una voz de escritor, publicista o charnego que echara una mano a las víctimas, salvo la de Jordà, y, aunque fuera ya de tiempo, la inolvidable del periodista Xavier Vidal-Folch cuando mandó al fiscal Mena a sus autos. Jordà tenía sobre el caso del Raval unas cuantas ideas verdaderas y otras completamente equivocadas. Pero unas y otras las exponía con gran delicadeza y cordialidad. En su película –de la que Laia Manresa es coautora—hay un bloque de imágenes extraordinario, el del juicio, que metaforiza con fuerza conmovedora y notable economía lo que fue esa vergüenza pública. Luego hay un largo discurso conspirativo sobre la relación entre el caso y la especulación urbanística, que parece de otro caso y de otra película, pero que puede ignorarse sin mayor problema ni merma. Por desgracia, en la película no se incluyeron las tremendas imágenes de una conversación con Xavier Tamarit, el principal acusado y el principal inocente, filmada en los sótanos de los calabozos del Palacio de Justicia. Jordà tenía un gran respeto por las personas y accedió, cuando no tenía ninguna obligación legal, a los requerimientos de Tamarit, que pensó, en un momento ya olvidado, que esas imágenes podrían perjudicarle. Jordà fue sensible y valiente, y es más de lo que se le puede pedir a un hombre.

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